Para ti, abuela.

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Para ti, abuela.

Un día alguien me habló de tener un tesoro y rápidamente la curiosidad me invadió: quería saber en qué consistía. Para mí es solo una palabra: abuela.

Durante una larga charla con mi abuela,  ella me habló de su corta juventud y su cortísima infancia, en el Sahara Español de entonces. Me habló del exilio y me habló también de la ocupación, como no. En esa larga conversación, observando  su melhfa oscura y sus arrugas en las que se apreciaba la transparencia de una mujer con una larga historia marcada por obstáculos, mucho sufrimiento y sobre todo por mucha angustia. Lo que más me impactó fue la sencillez con la que me hablaba, su sabiduría la transformaba en una intriga constante por mi parte. Llegando al porqué estamos en los campamentos y no en el Sahara Occidental mi abuela le añadió un ingrediente más de emoción a la historia. Acompañados de un té dulce y esta vez sin el amargo, las palabras de mi abuela me trasportaron a su, entonces, realidad.

Hija, un día estábamos en casa y de repente oí un golpe en la puerta, no recuerdo si eran dos, tres o cientos de hombres los que se me echaron encima, yo no les conocía de nada. Cuando logré salir de mi casa que en cuestión de segundos se había convertido en un pozo sin fondo solo vi a cientos de mujeres corriendo por las calles de Smara Ocupado, unas con niños y otras sin nada. Se oían gritos y  lamentos por todas partes.

Mi curiosidad iba en aumento, y entonces le pregunté que qué hacían aquellas mujeres corriendo a lo que convencida y rápidamente me respondió.

Yo me lleve a mis hijos y nos montamos en un camión que un miembro la familia nos había conseguido y aquí estamos.

Apreciando la emoción de mí abuela no quise seguir con el tema, y continúe con el té dulce, pero rápidamente ella me recordó la labor que realizaron las mujeres montando los campamentos de refugiados.

Tus tías y tu madre fueron con un grupo de mujeres y niñas a la huerta de Smara (campamentos de refugiados) y construyeron las paredes y también algunas escuelas.

Asombrada y emocionada con sus recuerdos, la ofrecí un vaso de té y en ese momento me aconsejó, de nuevo, que estudiara mucho, que la juventud es un pilar importante, y, puesto que yo estoy estudiando en España, sentenció:

Al ausente no se le pregunta por el tiempo que ha estado fuera, sino por el resultado. La mítica frase que me acompaña a diario.

Ahora sí tengo un tesoro, y no por las vivencias que me cuenta, que son muchas, os lo aseguro, sino por su constancia, su vitalidad y sobre todo por ser eso, mi referente.

Benda Lehbib Lebsir.

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5 pensamientos en “Para ti, abuela.

  1. Pingback: Para ti, abuela | Voz del Sahara Occidental en Argentina

  2. Bonito relato que transmite cariño,respeto y admiración hacia una generación de mujeres(Hoy Abuelas)que con sus desnudas manos,construyeron un Pais en un desierto prestado,mujeres que en las condiciones más adversas del planeta consiguieron educar a nuevas generaciones capaces de proyectar un futuro mejor para los Saharauis.Los Saharauis a pesar de nuestra tragedia;somos felices,porque hemos comprendido cuál es la verdadera dimensión de la mujer Saharaui.

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