No es un hasta luego, sino un hasta dentro de 9 meses…

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Siempre me lo han dicho, hay que aprender a decir hasta luego y nunca un adiós. Y así es. Los niños Saharauis vivimos con esa lección, verano tras verano nos convencíamos durante todo un año para un verano inolvidable, una experiencia que durante los siguientes nueves meses no dejamos de saborear y recordar para que todo pase volando y volver a aterrizar en eso, en un hasta luego.

Recuerdo, cómo no, mis siete veranos dentro del programa Vacaciones en paz, de cómo por primavera vez aquella niña de 7 años aterrizaba en Madrid, después de un viaje infinito, lleno de emociones, y sobre todo de cansancio, pero aquello era lo de menos. Para por fin llegar a Palencia, qué bonita y distinta me parecía, empezando por las fuentes de agua hasta por cada esquina, cada parque, y de ello las farolas y las baldosas de la plaza dan fe, de las tantas horas que pasé allí y que nunca me cansaba de ello.

Al igual que recuerdo mis manguitos amarillos de “pokemon”; y cómo no recordar las veces que mis padres me preguntaban por mi familia Saharaui y les escribía un listado con la intención de llevar regalos a todos sin olvidar que el mejor regalo era un caramelo. Aquello era un mundo. Tampoco,  me olvido de las tantas veces que los nervios por captarlo todo me invadían mil veces antes de emprender mi viaje de vuelta a casa, y de querer contarlo todo. Pero todo empezaba en el mismo aeropuerto, cuando se daba nuestro reencuentro, incluso sin ser mis amigos, pero sí conocidos, nos abrazábamos y empezábamos a contarlo todo desde el primer día hasta lo que llevamos en la maleta con la excepción del gran secreto dónde tenemos cosido el dinero, aquello era el misterio del viaje.

El viaje se hacía bastante ameno, aunque sí lleno de contrastes emocionales. La pena de ir y las ganas de llegar y hacerles partícipes de un verano inolvidable. Una vez que llegamos, al día siguiente por la mañana, nos concentraban en un colegio donde la noche anterior nos habían dejado para recoger el equipaje. Ahora sí, el álbum era fácil de abrir y difícil de cerrar por tantos momentos en tan poco tiempo. Con el sabor en la boca de volver a revivir la experiencia un verano más. Esto no es un hasta luego, sino un hasta dentro de tan sólo nueve meses.

Benda Lehbib Lebsir.

Imagen: Angela Carrillo.

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