Hablemos del Proyecto MADRASA.

Jesús Merino Prieto, Presidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Palencia  desde el 2001, y vinculado a  la causa del Pueblo Saharaui desde 1997.

Puestos en la situación, esta vez, vamos a hablar un poco de un proyecto que actualmente está  “de moda” el famoso proyecto “Madrasa”, usted está a la cabeza de una de las asociaciones pioneras de este proyecto en España.

PREGUNTA: Nos puede explicar Sr. Jesús en qué consiste este proyecto?

RESPUESTA:La Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Palencia, viene desarrollando el Programa Madrasa desde 2006, tras conveniarlo con el Ministerio de Educación de la RASD (Siendo Ministra Dña. Mariam Salek Hamada). El Programa Madrasa consistía en traer legalmente con permiso de las Autoridades Saharauis de la RASD, a estudiantes entre 10 y 16 años, a continuar estudios en España.

Este programa que se inició en 2006, también en Baleares, era muy necesario pues desde el año anterior Cuba, Argelia y Libia, habían reducido el número de niñ@s que salían de los CRS para seguir estudios, ello debido a los problemas socioeconómicos de Cuba y Libia y a la masificación de saharauis en los internados argelinos del norte de este país.

En aquél momento nosotros, Palencia, disponíamos de la capacidad legal y técnica y de familias acogedoras comprometidas para desarrollar el Programa.  Al tener que contar con un Monitor/a para atender la formación y aprendizaje de la lengua árabe y de la religión musulmana, era uno de los requisitos imprescindibles, para que se nos concediera el programa, contactamos con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del Bierzo, que tenía capacidad para gestionar la estancia y residencia del Monitor. Ambas Asociaciones, garantizamos que el monitor, docente, disfrutara de una Beca Universitaria, como estudiante residente en la Universidad de León, con lo que le garantizábamos estancia , estudios y manutención.

El Monitor a cambio, nos facilitaba la docencia con los chic@s saharauis del Programa Madrasa, un fin de semana en Palencia y otro en Ponferrada, la comida y viaje desde León a Palencia y/o Ponferrada eran pagadas por la As. de Palencia y/o la del Bierzo.

Los alumn@s saharauis, se citaban en Palencia y/o Ponferrada, cada 15 días y recibían 4 horas de docencia (2 horas de lengua árabe y 2 h. de formación coránica).  El Monitor era invitado cada sesión quincenal a comer en una de las familias acogedoras de los alumnos del P. Madrasa.

Funcionó muy bien durante el Curso 2007/2008, y fueron atendidos 12 Alumn@s. El problema llegó casi un año después pues en Castilla y León, varias Asociaciones “presionadas por sus socios” y “deseosas de extender el Programa”, convencieron al Sr. Delegado Saharaui de CyL, para que se generalizara el Programa.

Se consiguió la generalización del Programa para todas las Asociaciones de CyL, pero se perdió la referencia y el compromiso inicial de contar con un Monitor/a para enseñanza de Corán y Lengua árabe. “Las nuevas Asociaciones deseaban poder incorporar alumn@s estudiantes saharauis, pero no “hacerse cargo de gastos complementarios de mantenimiento y estancia, viajes, etc, del Minitor/a.  Por ello, desapareció ese compromiso de contar “obligatoriamente” con un Monitor/a, y, lo “único que importaba era traer niñ@s saharauis a estudiar a España, sin referencia a que los niñ@s de edades de 10 a 15 años, en etapa de formación y afianzamiento de su lengua (árabe-hassanía) y de su formación cultural y religiosa, quedaran mermados. El Delegado Saharaui consistió, y la excepción se ha hecho “norma”

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P: La idea principal es darles una oportunidad a los muchos niños y niñas que al acabar sus estudios de primaria en los campamentos y que de esta forma puedan un poco tener la posibilidad de salir de esas condiciones tan precarias y también formarse.

Pero y, qué trámites legales tienen que realizar las familias acogedoras, y la asociación Porque no dejar ser el vínculo entre el Ministerio de Educación Saharaui y la familia acogedora.

R: Necesario que hubiera una familia “acogedora” para estos chic@s en España-CyL, dispuestos a acoger durante el curso escolar, sufragar todos los gastos que la estancia del menor originara, contar por ello con “cierta solvencia económica”, y por supuesto, no tener ninguna contraindicación socio-legal para acoger menores. 

Que la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de la provincia donde estaba asociada la familia lo respaldara. (Son permisos “extraordinarios” concedidos a Asociaciones, y éstas transmiten “su responsabilidad” a una familia de acogida.

Requería que familia biológica de los menores y las familias de acogida estuvieran muy de acuerdo.

El Ministerio de Educación de la RASD, debía tramitar con carácter “prioritario”, de acuerdo con las Autoridades Argelinas, un Pasaporte para el estudiante saharaui, a la vez que tramitar el visado de entrada en España, a través del Consulado Español de Argel.

Los padres biológicos realizaban en los CRS (Ministerio de Educación), una solicitud y compromiso de permitir que sus hij@s vinieran a España, a casa de una familia “concreta” para estudiar.

La familia española de acogida temporal por curso escolar, debía aceptar un compromiso, “mínimo”, de tener al chic@ tres cursos escolares, sufragando todos sus gastos.

Se les podía poner en la cartilla de la Seguridad Social con la familia de acogida en las mismas condiciones de “un hij@”.

Había y hay un compromiso “obligatorio”, que cada verano los estudiantes del Madrasa, debían volver a los CRS, a ver y estar con sus familias biológicas “dos meses”, de lo contrario tendrían dificultades legales, si volvían para poder regresar, pues no se les autorizaba el visado de vuelta a España.

La Asociación provincial de Amigos del Pueblo Saharaui, que ampara el P. Madrasa, se responsabiliza ante las Subdelegaciones del Gobierno Civil de cada provincia, de la vuelta, cada verano, de los niñ@s saharaui, estudiantes, a ver y convivir dos meses con sus familias biológicas saharauis.

También, en un principio, el Ministerio de Educación Saharaui de la RASD, “exigía buenos resultados escolares de los estudiantes del P. Madrasa. Últimamente, ésto, se ha “relajado”

P: Mi experiencia  me dice que la integración en las aulas, viniendo de un sistema educativo totalmente distinto al sistema al  que se  “acoplan” estos niños es bastante difícil, más que nada el idioma, el tener que pensar, estudiar y comunicarse las 24 horas con la familia y el nuevo entorno social, es  muy complejo, por todo el esfuerzo que conlleva.  Por lo tanto: ¿Cómo explicaría usted esa integración, porque evidentemente el fracaso en esa línea es más alto en porcentajes que el éxito, cómo cree usted que deberían de actuar las familias para asegurarse esa integración del niño en la escuela, o qué debemos hacer para que el proyecto tuviese el éxito asegurado?

R: Por supuesto que cada niño es un mundo, pero tras la experiencia de estos años, podemos extraer las siguientes conclusiones :

  • Cuanto menos años tiene el niñ@, al llegar a España en acogimiento, mejor es su adaptación al sistema educativo español, pero genera, sin duda, mayor riesgo de desarraigo cultural y emocional al menor.
  • Si el niñ@ saharaui que llega a España, tiene la posibilidad de permanecer en las escuelas-colegios de primaria españoles, es mejor su adaptación y la facilidad de establecer programas de educación compensatoria que les facilite el correcto aprendizaje y dominio del idioma español, (no digamos en la problemática añadida de las Comunidades con otras lenguas cooficiales: Cataluña, P. Valenciano, Galicia, País Vasco, Baleres, etc,…).
  • Una dificultad importante es el aprendizaje de la lecto – escritura, pues en árabe se lee y escribe de derecha a izquierda, mientras en el idioma español lo hacemos de izquierda a derecha.
  • Esto, se agrava aún más, con las matemáticas, y con las operaciones y colocación normalizada para nuestro sistema educativo de los dígitos en las operaciones matemáticas de cálculo y grafía. “Es muy normal detectar problemas de descoordinación espacio-temporal gráficos”, que conlleva “rotacismos” y en algunos casos “dislexias funcionales y/o posicionales”
  • Si el estudiante, llega ya con edad de iniciar sus estudios en Educación Secundaria Obligatoria, conlleva mayor esfuerzo personal y de adaptación al sistema escolar, salvo excepciones, suelen tener muchas dificultades escolares e incluso de adaptación social entre compañer@s, con otros “intereses” y formación-educación. Conviene que las familias acogedoras, ayuden en esta integración educativa, pero sobre todo social y familiar, pues si la edad “del menor”, es de pre-adolescencia y/o adolescencia, el tema tiene otros matices y  variadas incógnitas.
  • Por ello, hay que indicar que las expectativas educativas deben ser “realistas” y que se valore mucho el esfuerzo, aunque a veces los resultados no acompañen…
  • Por otra parte, algunos chicos del P. Madrasa, cuando llegan piensan que viene a un Programa de vacaciones en Paz, (acogimiento de verano), un poco más alargado, y eso sabemos que no es así, debe haber matriculación, convivencia entre iguales de edad, pero muy diferentes en lo social y escolar.
  • La familia no realiza la vida más lúdica del verano, y, estamos más tiempo “dentro” de  casa, las familias trabajan y van y vienen, hay que esforzarse, convivir, ritmos de vida muy ajustados,…

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P: Y esto es como todo,  algo que tiene un  principio, algún día tendrá final, entonces el proyecto “Madrasa” podrá finalizar. A partir de qué edad podemos decir que un niño puede ser parte del proyecto, o a partir de que edad decimos este niño ya no está dentro del Madrasa?

R: Hemos dicho antes que por razón de estudios en España, es bueno vengan aún en edad escolar de enseñanza primaria, de 9 a 11 años, pero ello conlleva “riesgo de desarraigo familiar y cultural saharaui”, si no se cuida el contacto con sus raíces familiares y lingüístico-religiosas. Por otra parte a nivel de estudios en España, es bueno que lleguen cuanto antes.

Considero que las familias de acogida nos demos cuenta, que un niño saharaui debe seguir vinculado con su cultura, lengua, religión y por ello es fundamental, el contacto periódico y continuo con su familia biológica, y más ahora, que los medios de comunicación (teléfono, whatsapp, etc), posibilitan de manera económica “sostenible” el contacto frecuente y directo, también con los veranos en los CRS. Para ello se debe cuidar que durante toda la estancia de los chic@s saharauis en España, tengan actualizados y en vigor sus documentos (pasaporte argelino, empadronamiento, permisos de la Subdelegación del Gobierno Civil, etc.

Cuando un/a  joven saharauis cumplen los 18 años, deben “renovar” sus documentos para poder seguir en España, en este caso además de que se les exige “garantizar”  manutención y residencia por la familia que los sigue acogiendo, deben hacerse un seguro médico y de responsabilidad con suficiencia económica de “independencia” económica, individual y/o garantizado por la familia que los acogió y que sigue “amparándoles”…

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P: Hemos hablado de lo principal, pero me llama mucho la atención por ejemplo el que haya niños y niñas que durante muchos años no hayan vuelto a los Campamentos.

Un niño que sea parte del  Madrasa podría ser de esos casos que no vuelvan en mucho tiempo a los campamentos? O hay algún requisito del proyecto  que obligue a los niños y niñas ir más a menudo?

R:  Hoy día ya es poco frecuente que eso ocurra, pues si el niñ@ saharaui viene al Programa Madrasa, éste vendrá con su Pasaporte Argelino y visado español, documentados, hay algún caso, de hace 6/10 años, donde un niño procedente del Programa de “Vacaciones en Paz “, (vacaciones-acogimiento temporal de dos mes en  de verano), a la hora de regresar se quedaba “sin causa justificativa” y por ello sin el amparo legal, ello ha hecho por dejación y/o por “interés mal sano” de la familia española que forzaba la estancia del menor, que éste no tuviera posibilidad legal de obtener permisos de estancia en España. Eso está ahora muy penado y se puede “denunciar” a estas familias por “secuestro” de menor, en algunos casos han sido “matrimonios” sin hijos, que pensaban así “indirectamente” forzar una adopción ilegítima y fraudulenta.

P. A modo de conclusión, ya que es padre de acogida, Bueno,  mi padre;  califique el proyecto en una frase.

R: Tal vez pueda resultar un estudiante “regular”, pero si se educa como persona integral positiva, haberse formado como hombre/mujer “de bien”, habrá merecido el sacrificio de haber estado alejado de su familia y los sacrificios de la familia de acogida.

Benda Lehbib Lebsir.

Jesús Merino Prieto (PAAPSP)

 

 

Estudiar en Argelia, la experiencia desconocida.

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado.

Un esfuerzo total, es una victoria completa”

Mahatma Gandhi.

“Estudiar en Argelia es una de esas etapas casi obligatoria para todos los niños que hemos nacido en los Campamentos de Refugiados Saharauis, o al menos para estas últimas generaciones. Cuando acabé sexto me hicieron un examen, un examen de un nivel bastante alto para lo que llevaba cursado hasta entonces. Me corregían profesores que ni conocía y llevaba “preparándome” para ese examen quizás desde el primer día que pisé mi colegio” Me relataba Aichetu Lehbib, mi hermana pequeña.
El momento de ir a Argelia a estudiar era de esas decisiones firmes que desde pequeños hemos tomado con tal certeza que pasaba a ser algo normal. Iban a ser nueve meses, largos o cortos según la suerte de qué centro nos tocara de internado y sobre todo de estudios.
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Nueve meses lejos de tus padres, de tus amigos y de todo lo que te vincula con tu familia para crecer en otro mundillo totalmente distinto: un idioma distinto, unos compañeros desconocidos y sobre todo tienes que hacerte mayor en un cuerpo miniatura. La responsabilidad de gestionar tus cosas, de estudiar y sobre todo de “aguantar” todas esas pequeñas y grandes dificultades te hace ver que lo difícil nunca está por llegar si realmente crees que vas por el buen camino.
En mi caso, me tocó el norte de Argelia, Mustaganem en concreto,  yo era de las más pequeñas del centro, y éramos 178 chicas Saharauis viviendo juntas y dos monitoras, dos mujeres que hacían perfectamente el rol de madres para todas aquellas adolescentes. Fue y sigue siendo una de las mejores experiencias que he vivido hasta ahora. Los días antes de partir hacia lo que sería el camino de mi futuro mi madre se dedicó a preparar todo, mi ropa, cuadernos, e incluso mantas porque íbamos a tener camas pero las mantas las teníamos que llevar de casa.
Fueron tres largos días de viaje, en los que sólo se veían lágrimas de tristeza y de emoción a la par; tenía la obligación de irme si quería formarme pero nueve meses lejos de mis padres con 11 años que tenía entonces hacía que en mí creciese la necesidad de hacerlo lo mejor que pudiera.
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Llegamos al destino, era un lugar bastante bonito, los argelinos que nos recibieron eran simpáticos y demostraron un gran interés en que todo saliese bien. La primera noche salieron todos (cocineros, porteros, director y maestros) a darnos la bienvenida. Fue entonces cuando sentí que iba por el camino correcto.  Los meses fueron pasando poco a poco, incluso los años, y  ya en mi cuarto año sólo puedo decir: ” que no importa lo difícil que sea el camino, ni lo oscuro que se vea, siempre queda un rayo de luz que nos guía a hacerlo, lo mejor que podamos”
Benda Lehbib Lebsir.
Imágenes: Carlos Cristóbal.

El viaje a los Campamentos, una experiencia que contar.

No sigas a donde el camino te lleve. En lugar de eso, ve donde no hay camino y deja una huella.  Ralph Waldo Emerson.

¿Habéis pensado alguna vez en las curiosidades que llaman la atención de los Saharauis tras vuestra visita a los Campamentos de Refugiados?

Hagamos un viaje juntos y yo os cuento, mirad, antes de que lleguéis suelen ser los días de los preparativos, de ponerse la familia Saharaui al tanto de quiénes vais a visitarles y, sobre todo, de poner cara a los que por primera vez llegan de visita. Se pintan las habitaciones y se tiene todo colocado y ordenado para que os sintáis como en casa.

Llega el día y soléis aterrizar desorientados, perdidos y a la par emocionados. Hacéis cosas realmente graciosas como andar descalzos por allí o, por lo mismo, entrar en la jaima con las deportivas puestas. Todo llama vuestra atención (los niños de vuestra casa y los de la vecina de enfrente, también).  Pero el momento cinco  estrellas sin duda es cuando entran familiar a saludaros y empezáis con el intento fracasado de “simular” el largo saludo de los Saharauis.

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También hay otros momentos graciosos para ellos, como por ejemplo cuando andáis por la jaima tapando a los niños que por allí se encuentran dormidos. Ay,  o ese ratejo del atardecer y el veros corretear por allí jugando, o haciendo fotos a todo, incluso a las cabras en su corral. También, les he visto tropezarse con la cuerda de la jaima por no llevar linterna. Pero si me tengo que quedar con un momento es, sin duda, el de ir al baño y salir corriendo por ver una cucaracha que por allí asomando el hocico.

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Son inmensos los momentos que se acumulan y que pasan directamente a ser grandes recuerdos. Sin olvidar vuestra constante y reiterada  disponibilidad por recoger la mesa después de comer o doblar las mantas cuando os levantáis o intentar lavaros la cara en el “magsel con el magres”. Es increíble.

Y ¿Quién no ha intentado hacer el té, mirar, encogerse de hombros, colocar las piernas, y estar atento al humo que sale de la tetera? Y siempre es lo mismo de ¡a mí no me sale esa espuma, estos tienen un truco!

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Y ya para que nadie se sienta excluido,  quiero destacar el momento de intentar taparos la cara, de poneros el turbante en la cara y respirar profundamente ¡si me ven así, se pensarán que soy saharaui! dicen los más atrevidos mientras provocan el sí con firmeza de un Saharaui que se está aguantando la risa.

Y para impactos buenos tengo que decir que tras 9 años en España, cada vez que voy a los campamentos paso por todas esas anécdotas, provocando su risa y sin duda no hay mejor satisfacción que romper su rutina como si es haciendo las cosas bien o mal. O por lo menos, intentar imitar y adaptarme a aquello que no deja indiferente a nadie, porque viajar lo que es viajar, lo puede hacer cualquiera, pero viajar a los Campamentos de Refugiados, regresar enamorado y dejarles con el mismo sentimiento, no lo hace cualquiera.

Benda Lehbib Lebsir.

Imágenes: Marissa Vidal.