El paso del tiempo. 

Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo. Mario Benedetti.

Estaba escuchando la radio y, de repente, escuché hablar de los meses del año, de forma no habitual, les trataban de esos dos hermanos que se repiten una y otra vez, pero que nunca son iguales. De esa madre que está al frente de esa familia. Y rápidamente, me acordé de esa frase que leí una vez: “Siempre que pasa, es igual”. Y cuánta razón.

Escuché que septiembre y octubre muchas veces vienen de la mano, que destacan sobre el resto, y no por las fiestas ni las alegrías precisamente que supone el encuentro. Que son meses para restarle horas al sueño y sumárselas al estrés del comienzo de una etapa, para comer poco sano y mucho chocolate. Y beber mucho café a veces frío, otras templado y en la mayoría de las ocasiones con prisa, sin ni siquiera saborearlo.

 Que son meses de no tener ganas ni para bajar la basura, para vivir en pijama, y con el moño bien alto. Pero también son los meses de comerse las uñas, de perder un par de kilos  esos que uno se gana en verano y sobre todo para decirle adiós a la vida social. 

“El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan” Salvador Dalí.

Terminaron diciendo que estos dos meses tienen como primer apellido “Amargante”. Y, enseguida, apagué la radio. Me negaba a seguir escuchando. Por que si ese era el primero,  no me quiero imaginar cómo era  el segundo. ¡Vaya manera de fastidiar la mañana! Pensé.  Mi cabeza me decía que vamos a salir de esta porque somos valientes, y a los valientes les da igual salir heridos. Porque siempre acaban saliendo. 

Que las horas de sueño y la no vida social, era algo que con un poco de Betadine o con un simple café sin prisa se podía curar. Con una que otra nota y recompensa se pondría olvidar. Que llegan noviembre y diciembre y esos sí que molaban. 

Me repetía que ya se va el sol, que pronto cambiaremos de hora y a nadie le apetece sentarse frente a los apuntes, pero me advertí que en verano hace mucho más calor y, amigo, ahí si que no apetece. El desierto llama mucho, la familia y los amigos, también. 

Que mejor ahora que luego, que aunque tengamos horas de sueño perdidas, y las 24 horas del día parezcan pocas, siempre habrá merecido la pena. Que la recompensa siempre vale más que todo el esfuerzo que se da en estos meses.

Sin esperar más, me comentaron por el pinganillo que se iba a rendir el tato. Por eso, y sólo por eso me asombra el paso del tiempo. Porque de ir de la mano, como septiembre y octubre solo van dos: constancia y trabajo.

“De nada sirve el correr, lo importante es el partir a tiempo”  

Benda Lehbib Lebsir.

Anuncios

Aspectos a tener en cuenta.

 No es cuestión de cambiar nada, ni cuestionar qué es peor o qué es mejor, simplemente estar ahí, intentar convivir y sobre todo  respetar.

Aspectos previos al viaje:

  • Vacunación no es necesaria ninguna vacuna específica.
  •  Pasaporte: en vigor (mínimo, + 6 meses). Necesario.
  •  Informa a la Asociación organizadora de la familia o familias que te van a acoger, y de los posibles viajes, desplazamientos.
  • Recuerda que en la maleta/bolsa/mochila de mano, la de subir al avión, en ella, no se pueden pasar líquidos ni objetos punzantes.
  • Teléfonos : En los campamentos la cobertura de teléfono no es de buena calidad; te recomendamos que avises a tus familiares y amigos que puedes tardar tiempo en ponerte en contacto con ellos. En algunas zonas hay mejor cobertura de móvil..
  • Sale muy barato llamar desde un Teléfono Argelino (de los que tienen las familias), se cargan con tarjetas de 5/10 €.
  •  Máquina de fotos y tarjetas de memoria, (muy importante,…aunque últimamente los teléfonos,…)


Equipaje:

  • Peso máximo autorizado de equipaje para facturar 30 kgs (preferible en dos bultos)
  • Maleta/bolsa/mochila pequeña, de mano, para subir al avión, máximo 10 kgs y que no sea muy voluminosa
  • Las maletas facturadas, deben llevar una foto- cartel del niñ@ a visitar, donde figuren su nombre, el Nombre de la Madre, Wilaya, Daira y Barrio, y si fuera posible un número de Teléfono de la Familia Saharaui.

Qué podemos llevarles:

  •  Productos de higiene (Champús, antiparásitos, colonias,…)
  • Algún jarabe para resfriados (Adultos y niños
  • Miel, cola-cao.
  • Lata de aceite de 5 kgs, bien envuelta y que sea metálica,…
  • Ropa de abrigo para Niños (chandals, abrigos, pantalones, jerseys, ), siempre pensando en el frío que hace allí en invierno.
  •  Caramelos y chucherías. (Da muy buen resultado comprarlos a granel y hacer pequeñas bolsas transparentes de plástico, con una cosa de cada,…(Caramelos de varios tipos, piruletas, chupachups, sugus, gominolas, palotes, …)
  • Linternas (con pilas) y gafas de sol (No necesariamente nuevas)A las mujeres les encanta, la colonia, las gafas de sol,… (no necesariamente tiene que ser cara,…)
  •  A los hombres una linterna, navaja, máquinas de afeitar de usar-tirar, jabón de afeitado, colonia.
  • Juegos de cuchillos, sartenes, y ya el summum, ¡las ollas exprés!
  • Una cafetera de las de aluminio, 6/10 tazas,…
  • Llevar café molido, paravuestro desayuno (con la cafetera
  •  Llevar turrones y dulces típicos de Navidad ¡Les encantan!

Ropa:

  •  Calzado cómodo (para arena y piedras)
  • Unas chanclas “baratas” para aseo en ducha-WC.
  • Varias mudas de ropa interior, (sudor, suciedad, …)
  • Calcetines gruesos para la noche.
  • Pantalones cómodos y amplios.
  • Ropa de verano para el día, aunque es recomendable llevar alguna chaqueta o jersey de manga larga por si refresca.
  • Las temperaturas suelen bajar considerablemente por la noche por lo que se hace necesario ropa de abrigo (chaqueta, guantes, bufanda….)

Otros:

  • Gafas de sol (para el sol y el viento)
  • Una linterna de cabeza, para la noche e ir WC.
  •  Gorra, o pañuelo de cuello (para el sol y el viento).
  • Si vas a familia, no es necesario llevar saco de dormir, ocupa mucho espacio y ellos disponen de “mantas”.
  •  Cargador del móvil y máquina de fotos,…

Neceser:

  • Crema hidratante y crema protección solar, protector para los labios.
  • Cepillo de dientes y dentífrico o mejor elixir bucal (polvo y arena) .
  • Desinfectante de manos.
  •  Kleenex, pañuelos.
  • Papel higiénico, cada familia tiene su propio WC, pero recuerda que vas a unos Campamentos de Refugiados.
  • Peine y un pequeño espejito de aseo.
  •  Si vas a una familia, la toalla no es imprescindible, ocupa mucho espacio en la maleta y pueden dejártela allí.
  • Gomas de pelo (viento).
  •  Toallitas húmedas (de bebés) (son refrescantes para el calor y muy eficaces para la higiene corporal).
  •  Mujeres: compresas, tampones…, (puede ser difícil encontrarlos en los campamentos)

Botequín:

  •  Si tomas algún medicamento periódicamente, no lo olvides, será muy difícil encontrarlo en los campamentos
  •  Si tienes problemas de asma coméntalo con tu médico de cabecera, él te dará lo que necesitas..
  • Tiritas, Aspirinas o genéricos.
  •  Antidiarreicos como : Fortasec y Sulfintestín – neomicina. (Es importante para cortar la infección y la diarrea y evitar la colitis que podría deshidratarnos).
  • Bolsas de suero oral para hacer e hidratarse, (si fuere necesario)
  •  Almax o cualquier otro protector digestivo.

Alimentos:

  • No es necesario llevar ningún alimento para uso personal, la alimentación en los campamentos no difiere tanto de los nuestros.



¡No olvides!

Lleva a mano el DNI, el pasaporte y un bolígrafo (para rellenar la tarjeta de embarque y/o de entrada, cuando bajes/salgas en el aeropuerto de Tindou.

El tiempo que dura el viaje, es el momento para conocer a los que te acompañan, te recomendamos que intentes contactar con alguien que vaya al mismo barrio, daira y wilaya que tú y os pongáis de acuerdo para controlar que ninguno de los dos se quede a la vuelta (no seríaa ni el primero/a ni el último/a que pierde el avión)
El Aeropuerto de Tindouf es un aeropuerto militar, ESTÁN PROHIBIDAS LAS FOTOGRAFIAS

Recuerda que no es un viaje turístico y no encontrarás ninguna de las comodidades de nuestra sociedad, solo un pueblo humilde y hospitalario dispuesto a ofrecerte lo poco que tiene a su alcance.

Ten en cuenta que vas a convivir con otra cultura, para la cual, eres tú el extraño, donde pueden aparecer situaciones difíciles de entender en nuestra sociedad. ¡En principio, es mejor escuchar que opinar…!

 Vive, observa, disfruta, entiende.


Benda Lehbib Lebsir.

Jesús Merino Prieto (Pte de  la Asociación de amigos del pueblo saharaui de Palencia)

Como vayas al Sáhara…

El que no viaja, no conoce el valor de los hombres.

Proverbio saharaui. 

Cuando vayas a los campamentos, vas a poder descubrir que estás rodeado de arena, la misma compañera de todos tus días de viaje y a la que echarás de menos nada mas aterrizar en España. Jugarás con ella, irás descalzo y dirás más de una vez la famosa frase “nunca me lo había imaginado así”. Esa sensación espectacular y esas vistas que no se pueden explicar. Vas a poder llenar tus redes sociales de atardeceres y amaneceres que no necesitan filtros. Vas a tener a tu familia aburrida con lo que para ti fue una experiencia, irrepetible.


Como vayas, vas a ser capaz de descubrir lo que esconden los saharauis por dentro, ese respeto a los mayores por parte de los niños, la curiosa relación de padres y yernos, la crianza y cuidado de los hijos dentro del ámbito familiar. En definitiva multitud de curiosidades que no te dejarán indiferente.

Te impresionará su espíritu solidario. Te impactará su ritmo de vida, su lentitud y su infinita paciencia. Te llenarán de energía cuando todos hablan de seguir luchando, peleando hasta el final. Créeme, no son extraterrestres, pero es como si lo fueran.

Como vayas, vas a poder cruzarte con gente que son distintos a la gente que conoces, te enseñarán a valorar más la suerte que tienes. Te engañaran, y dejarás un trocito de ti en mitad de aquel desierto, como quien se desprende de algo tan valioso como vital para el. Son gente alegre por naturaleza, con muchísimo sentido del humor, simpáticos, acogedores, cariñosos, graciosos, o intentan serlo contigo, y súper amables. Te acogerán con los brazos abiertos, no importa si te conocen o no, siempre tendrán ese hueco en el que podrás encajar a la perfección como guante a la mano.

Como vayas, descubrirás, también, que no son perfectos. Que tienen sus fallos, pero esto es como todo, los polos opuestos también se atraen, o eso dicen. Te encontrarás con cosas que quizás no entiendas, o quizás te choquen. Que cada uno va a su ritmo, y que no les importa absolutamente nada el llegar tarde, es más no le ponen hora a nada porque siempre es buen momento para tomar el té.

Son independientes los unos de los otros, cada uno con lo suyo, con sus más y con sus menos. Con sus idas y venidas. Pero, por encima de eso, hay algo que les une a todos. Y es el orgullo de ser saharauis, y revendidcarlo cada vez que pueden hacerlo.


Como vayas, te quedarás corto con el “todo genial” para dar por finalizado un saludo que no acaba nunca, te aburrirán preguntándote hasta por el perro que tiene tú vecina con el que juega su niño en el Vacaciones en Paz. Sin olvidar tú intento de “acoplarte” a su rutina con el famoso “salam aleikum, aleikum salam”.

Como tengas la oportunidad de ir descubrirás su amor por su cultura, sus tradiciones, te enseñarán los rincones que marcan la diferencia en cada “Wilaya” esas diferencias que las hacen únicas y especiales. Y aunque sean los campamentos de refugiados, hay un montón de cosas que ver y recuerdos que coleccionar.

Como tengas la oportunidad de ir, probarás esa deliciosa gastronomía de la que tanto hablan allí: el cuscús con carne de camello o pinchos morunos. No habrás probado nada igual antes, te lo puedo asegurar. Y menos si te lo preparan con tanto mimo como lo hacen ellos. Ay como vayas, porque ellos se desviven porque a ti no te falte de nada.


Como tengas la oportunidad de ir, vas a tener que pasártelo bien, sino ya me lo contarás. Que si los niños se acercan a por caramelos, que si te saludan por la calle, que si te invitan a jugar con ellos. Y no digo nada, de las noches que querrás enrollarte en una manta y escuchar tantas historias que te quitarán el sueño por exprimir al máximo los días que te quedan. Te verás envuelto en sus historias y sentirás una impotencia que no sabrás explicar. Las estrellas te dejarán sin aliento cuando solo mirarlas se convertirá en tu rutina nocturna.

Te advierto, y ahora antes de que estés allí, que quien va se enamora, y pierde la noción del tiempo. Tanto es así, que les he visto hablando de no saber en qué día viven. No te digo más. Ahora sí, te aconsejo no ir al Sáhara, si es sólo de visita, puede que quieras quedarte allí para siempre.

Benda Lehbib Lebsir.

Imágenes: Carlos Cristóbal y Jalil Mohamed.

Imagínate un día de cine, Fisahara.

​No hay nada como volver a un lugar, que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú.

 Nelson Mandela. 

Imagínate un día entre  besos y sonrisas, abrazos de gente desconocida. Que solo intentan hacerte reír. 

 Imagínate un día de la nada y en la nada con música a todo volumen para desconectar del mundo. Y pantallas gigantes colgando de un camión, algo sencillo. Un lugar de cine.

 Imagínate un amanecer diferente a lo que vienes acostumbrado,  sin vistas impresionantes, pero en el lugar adecuado.  Imagínate un día sin perder el tiempo,  disfrutando de cada segundo. Un día en el que  “todos son ojos de platos”  y para otros es algo normal.

 “La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo” J. L. Goddard.

Imagínate también,  un día de esos  con las miradas robadas, porque lo que estás viendo es totalmente novedoso para ti. Todos son piropos que te alegran el día. 

Imagínate un día en el que las preocupaciones quedan atrás, y solo es el silencio, el anochecer, los focos, y la inquietud de comprobar en primera persona si Blanca Nieves no se despertará tras el beso del príncipe azul, y se pudiese disfrutar de esos cinco minutitos de más.

 Imagínate un día sin móvil, sin internet. Un día en el que puedas aprovechar realmente lo que te rodea, sin agachar la cabeza. Sin pestañear. 

 Imagínate el silencio absoluto,  sin distracciones. Sin pérdidas de tiempo. Cara a cara con otro mundo y en tú propio mundo. Imagínate sentir un mariposeo en el estómago por ver la primera “peli” en tú vida. Y como explicarlo ¿ difícil, verdad? Imaginenelo.
Sin las palomitas, ni las colas interminables para comprar las entradas, sólo es cuestión de reunirse y ahí está el mejor ingrediente. 

 Imagínate esas sensaciones simples que no dicen nada,  pero que  te producen escalofríos, solo de imaginarlo.  Imagínate una semana diferente, rompedora, en la que se reúnen gente conocida y otros no tan conocidos, pero el protagonista no dejas de ser tú. Imagínate, sin grandes detalles que marquen la diferencia y aún así  estás en el mejor de los cines. 

Ningún gran artista ve las cosas como lo son en la realidad. Si lo hiciera, dejaría de ser artista. Oscar Wilde.

Imagina un día,  en el que todo esté al revés, un día en el que no existieran todos esos pequeños detalles. Un día en el que te levantes y sientas que estás vacío por dentro. Que te falta algo. Que necesitas algo más. Es eso. Son esos pequeños detalles que te pasan un día cualquiera los que marcan la diferencia, los que hacen que nuestra vida sea un poco mejor, los que hacen que sonriamos y sigamos adelante a pesar de todo lo que se nos viene encima. Venga, vamos, hazme caso. 

Imagínate un día así. Un día en el que fisahara, se haga pero en el Sáhara Occidental, porque de ilusiones también se puede vivir.

Ahora te invito a imaginarlo, pago yo. 

Benda Lehbib Lebsir.

Imágenes: Carlos Cristobal.

12 de octubre, la unión hace la fuerza.

12 de octubre, día de la unión, de la esperanza puesta en práctica, de la lucha constante y por supuesto de la resistencia.

 Ni el calor, ni el siroco han podido hoy con los miles de niños que desfilaban en Dajla, para conmemorar este día tan señalado para los Saharauis, para hacer llegar su grito a través de canciones que ellos mismos han ensayado a lo largo de estos últimos días, voces llamando a las palomas de la paz. Y silencio absoluto para oír el grito del general que llama orden a las militares que desfilan frente a los cientos de espectadores cargados de emoción. 

Unas madres que gritan su presencia en el desierto más inhóspito. Ancianos que aplauden la labor y el sacrificio realizado a lo largo de estas cuatro décadas… Y que cierto aquello de “la unión, hace fuerza” ¿verdad?


Recuerdo con nostalgia y emoción cada momento de este día, como si fuera ayer mismo; cómo pasábamos días y días en la “madrasa” o escuela desfilando con trajes tradicionales, e incluso militares, una y mil veces en el patio, hasta casi perfeccionarlo. Perfección también,  la de los cientos de militares que se trasladan desde sus bases en los Territorios Liberados a los Campamentos para desfilar, para demostrar su valía al frente, para emocionar a cada uno de los allí presentes, aunque sólo sea con dos pasos, con el himno y la bandera bien alzada. Es emoción en estado puro.

Emoción y sí  la de esas madres que se empujan unas a otras para ponerse en primera fila, para apoyar y animar a sus niños como si de profesionales se tratara, pero no, sólo son unos pequeños embajadores que cargan con una responsabilidad: la de seguir sus pasos. Llevan en la mochila miles de consejos, cientos de “hay que seguir, hasta conseguir”, conseguir la libertad por supuesto. Que lección tan bien aprendida la suya. 


Esos niños,  son el claro ejemplo de la unión de un pueblo que no deja de escribir su historia con tinta de sangre, la de los miles de mártires que llevo en mi memoria con nombres y apellidos, aquellos que dieron su vida para que hoy esta unión sea reconocida por más de 90 países.

El 12 de octubre es eso: unión, historia, sentimientos y vivencias, porque donde hay unión, la fuerza es cada vez mayor para conseguir nuestro objetivo: Libertad para el Sahara Occidental.

Benda Lehbib Lebsir.

Imágenes: Lehbib BT.

El vídeo en el canal de YouTube “vivencias de un niño saharaui” https://youtu.be/6KzBh96yaSc