Imagínate un día de cine, Fisahara.

​No hay nada como volver a un lugar, que no ha cambiado, para darte cuenta de cuánto has cambiado tú.

 Nelson Mandela. 

Imagínate un día entre  besos y sonrisas, abrazos de gente desconocida. Que solo intentan hacerte reír. 

 Imagínate un día de la nada y en la nada con música a todo volumen para desconectar del mundo. Y pantallas gigantes colgando de un camión, algo sencillo. Un lugar de cine.

 Imagínate un amanecer diferente a lo que vienes acostumbrado,  sin vistas impresionantes, pero en el lugar adecuado.  Imagínate un día sin perder el tiempo,  disfrutando de cada segundo. Un día en el que  “todos son ojos de platos”  y para otros es algo normal.

 “La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo” J. L. Goddard.

Imagínate también,  un día de esos  con las miradas robadas, porque lo que estás viendo es totalmente novedoso para ti. Todos son piropos que te alegran el día. 

Imagínate un día en el que las preocupaciones quedan atrás, y solo es el silencio, el anochecer, los focos, y la inquietud de comprobar en primera persona si Blanca Nieves no se despertará tras el beso del príncipe azul, y se pudiese disfrutar de esos cinco minutitos de más.

 Imagínate un día sin móvil, sin internet. Un día en el que puedas aprovechar realmente lo que te rodea, sin agachar la cabeza. Sin pestañear. 

 Imagínate el silencio absoluto,  sin distracciones. Sin pérdidas de tiempo. Cara a cara con otro mundo y en tú propio mundo. Imagínate sentir un mariposeo en el estómago por ver la primera “peli” en tú vida. Y como explicarlo ¿ difícil, verdad? Imaginenelo.
Sin las palomitas, ni las colas interminables para comprar las entradas, sólo es cuestión de reunirse y ahí está el mejor ingrediente. 

 Imagínate esas sensaciones simples que no dicen nada,  pero que  te producen escalofríos, solo de imaginarlo.  Imagínate una semana diferente, rompedora, en la que se reúnen gente conocida y otros no tan conocidos, pero el protagonista no dejas de ser tú. Imagínate, sin grandes detalles que marquen la diferencia y aún así  estás en el mejor de los cines. 

Ningún gran artista ve las cosas como lo son en la realidad. Si lo hiciera, dejaría de ser artista. Oscar Wilde.

Imagina un día,  en el que todo esté al revés, un día en el que no existieran todos esos pequeños detalles. Un día en el que te levantes y sientas que estás vacío por dentro. Que te falta algo. Que necesitas algo más. Es eso. Son esos pequeños detalles que te pasan un día cualquiera los que marcan la diferencia, los que hacen que nuestra vida sea un poco mejor, los que hacen que sonriamos y sigamos adelante a pesar de todo lo que se nos viene encima. Venga, vamos, hazme caso. 

Imagínate un día así. Un día en el que fisahara, se haga pero en el Sáhara Occidental, porque de ilusiones también se puede vivir.

Ahora te invito a imaginarlo, pago yo. 

Benda Lehbib Lebsir.

Imágenes: Carlos Cristobal.

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