Yo apuesto por el Vacaciones en Paz.

Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.

Paulo Coelho.

Has dado este paso y ya es bastante. Te llena de ilusión, emoción e inseguridad a la vez, pero tranquilo/a no es para tanto. O sí, quién sabe.

Cuantas veces has hablado en casa de que quieres acoger a un niño saharaui. Cuántas veces has pensando cómo les puedes ayudar más allá de aportar con una cuota anual, recoger alimentos, ropa, etc. Esa infinidad de actividades a las que te sumas queriendo encontrar algo, una sola respuesta a tantas preguntas. Y llegó y de que maneras.

Acojo a un niño saharaui este verano en casa, habrás dicho tantas veces, como las que tu madre comenta si haces bien o estás loco/a, “es una responsabilidad enorme, ¿sabes lo que es eso no?” Sí. Y sólo son dos meses que pasarán volando ya verás, contestarás a tu favor para dejar por zanjada una decisión que llevas meditando más de lo que te crees.

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Pues sí. Has hecho bien. Créeme. Acoger va mucho más allá de los dos meses de verano, de sacar a ese/a niño/a de las condiciones que sufre todo el pueblo saharaui durante todo el año pero en concreto en verano. De enseñarle un idioma, unas costumbres y en definitiva un mundo totalmente opuesto al suyo.

Pero te diré que no todo es tan sencillo como parece, y en eso tiene razón tu madre. Acoger supone que recae sobre ti toda esa responsabilidad de educar y enseñar lo que para ti es algo “normal y cotidiano” para él/ella es un reto. Además, por si eso fuera poco,  te convertirás en un improvisado padre o madre de ese niño durante no sólo dos meses sino durante años, porque para ese niño su familia acogedora tiene un valor mucho más especial.

Acoger, también es estrechar un lazo afectivo y sobre todo de compromiso con su pueblo, su familia pero ante todo con su causa. Te darás cuenta que aunque acoges un niño de siete, ocho, o los años que tenga, parece ser adulto, por todo lo que te acaba inculcando. Te sorprenderá que aparte de enseñarle tú, aprenderás y mucho lo que te acaba aportando, y es más de lo que te crees, créeme. Es como eso de “enseña aprendiendo, aprende enseñando”, pues tal cual.

Acoger también es poner normas, nada del otro mundo, las mismas que tenías hasta ahora, y él/ella las entenderá te lo aseguro. Y sobre todo, y para mí más importante saber decir NO.

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No cedas por el remordimiento de que no es hijo/a propio. No cedas más de la cuenta por creer que así le haces feliz. No cedas por creer que así te sentirás mejor contigo mismo/a, porque le estas dando de lo que no tiene, porque por lo contrario flaco favor le estás haciendo, y créeme que no es más feliz el que más tiene sino el que disfruta de lo que tiene.

Acoge, pero antes entrevístate con la Asociación de Apoyo Saharaui de tu zona, no te quedes con ninguna duda y sobre todo disfruta, disfruta de todo porque el tiempo pasa más rápido de lo que te crees, e incluso de las pequeñas cosas como verle descalzo/a por casa, se le acaba echando de menos.

Benda Lehbib Lebsir.

Imágenes: Camino Macho del Collado y Antonio Martínez Muriel.

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