Queridas madres.

De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.

-De vez en cuando la vida- Joan Manuel Serrat

He dejado para hoy lo que llevo tiempo queriendo escribir. Pero tenía que sumarme al aplauso unánime del día en el que volvéis a demostrar que sois únicas, y no lo digo yo que también,  sino echad un vistazo a las redes; están repletas de fotos y textos súper bonitos, “porque como vayan ellas y lo encuentren…”

Esperad, dadme unos minutos, no creo que tarde demasiado en escribiros esto aunque como ya sabéis eso que dicen por ahí: que una sabe cuando comienza pero no cuando acaba. Siempre me cuesta un mundo dedicaros unas palabras, no sabría deciros el motivo pero el caso es que se me hace tremendamente complicado soltarme y dejarme llevar, perderme y dejaros entrar en mi mundo inconexo de letras y pensamientos sumergidos.

 

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A ver cómo empiezo…

Mamá (S). Cuatro letras, dos sílabas. Simple, sencilla, universal y, sin ninguna duda, la palabra más bonita que uno pueda imaginar, decir o soñar. Cuantas veces lo habré dicho, y cuantas lo diré; no hay nada como poder añadir S a esa palabra tan bonito.

Ahora sí. A ver cómo sigo…A ver cómo me enfrento a una página en blanco y un teclado deseando ser acariciado para definiros. No, no es exactamente eso lo que busco. Más bien trataré de poner palabras a esos sentimientos tan profundos, tan íntimos, tan único, y tan puros que una madre puede despertar en un hijo. En todos, creedme.

Mamá (S).

Gracias es la palabra que elegiría por encima de todas. La primera que enseñáis a pronunciar a vuestros hijos con tan definida sencillez, en cualquier lugar y situación. Gracias por el cariño, aún cuando uno aún no somos conscientes de lo que nos esperaba. Gracias por protegernos de todos los monstruos, por curar heridas, por agarrarnos de la mano en todo momento y no soltarnos nunca. Gracias por recordarnos “que no hay que tirarse por un puente si nuestras amigas se tiran.”

Gracias por ser la sombra y la guía a lo largo de todo el camino, por alimentar nuestro cuerpo y alma, por enseñarnos a sanar la ignorancia y a guardar silencio. Gracias por mostrar la parte buena y la no tan buena de este mundo, por darle valor a los pequeños detalles, que son muchos por sacar de donde no hay. Gracias por dedicar el tesoro más preciado que el ser humano posee, el tiempo, vuestro tiempo, por estar siempre y por ser…vosotras. Por ayer, por hoy y por mañana. Y que sean muchos más, os lo pido “por favor y por favora.”

Gracias a las mamás de acogida, a las que os convertís en improvisadas madres. Abrazáis, mimáis, queréis, influís, dais, demostráis, y estáis siempre a la sombra, porque sin quererlo ni buscarlo; convertís por arte de magia esa palabra en plural; Madres. Andáis en silencio, sin hacer mucho ruido, preocupadas por vuestros niños: dónde estarán, qué harán… “Porque tomen el zumo, que sino se van las vitaminas” Gracias a las que aguantáis la doble profesión del querer y poder, por ponerle cara alegre a cada situación, por apostar por lo imposible porque mira que sois valientes, nadie os enseña a serlo, pero sois la cara del Vacaciones en Paz.

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Después de esto, llega el turno del amor. Porque estaréis de acuerdo conmigo en que un sentimiento de gratitud tan inmenso viene de la mano del amor más irracional y natural que pueda existir. AMOR en mayúsculas. Sin máscaras. Sin poses. Amor de verdad. Ese que viene de serie desde el momento en el que todo comienza, sin avisar ni preguntar, ese amor que no se explica, que se tiene, que no se mide, que se da, que no acaba…porque es imposible de derrocar. Un amor que se confunde con un sentimiento de protección y admiración tan profundo e intenso que llega a rozar la veneración.

¿Me sigues?

Y después de esto,  después de esto ¿qué? ¿Cómo seguir? ¿Qué decir? Imposible, creedme. Ahora sí,  me perdonáis, me dirijo a mis mamis. Ya sé que no está bien que yo lo diga pero es así, sois las mejores, no hay otro motivo oculto. Y siempre, todo, parecerá nada. Porque nada será suficiente para definiros…madres. Porque jamás estaré a la altura de escribir y reflejar en mis palabras todo lo que para mi significáis. Porque siempre es complicado describir sentimientos, poner letra a los caprichos del alma. Porque siempre es mucho más difícil sentir que escribir, creedme.

Pd: si el banco de España tuviese un nombre más original, también se llamaría mamá.

Feliz día, MADRES.

Benda Lehbib Lebsir.

Fotografías: Georgia Ninet.

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