Miradas.

“El alma que puede hablar con los ojos, también puede besar con la mirada”.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

 

“Antes de instagram, no sabía que mis amigos eran tan felices”.

En un repaso rutinario a mis redes sociales, leí esta ingeniosa e increíblemente cierta reflexión. Venía de un amigo de esos que publica poco pero de calidad. De los que no le mueve el simple cotilleo sino el generar buen rollo. Y de los que carga de razón todas sus palabras.

Siguiendo con el repaso, me detuve apenas unas segundos después. Esta vez, era una foto la que captaba mi atención. Una chica, muy mona ella, sonreía desde una ciudad lejana. Un paisaje casi bucólico, gracias a algún filtro Nashville o Mayfair, seguro. Lucía sonrisa y melena al viento, al más puro estilo modelo de revista. Espontaneidad en estado puro. O eso quiero creer.

Mirada en conjunto, era una bonita estampa, eso sin duda. De las que te hacen pensar que hace mucho que no viajas y que te cambiarías sin pensarlo por esa chica. Recorrerías esa misma ciudad de pe a pa, conocerías esos mismos lugares, y en mi caso iría a todos y cada uno de los restaurantes para degustar algo (la comida y yo tenemos una relación, de pareja de hecho) e incluso posarías de la misma manera.

O a la tuya. El caso es que harías exactamente lo mismo.

Dicen que la cámara no es lo más importante en cuanto a la fotografía, sino el fotógrafo en sí mismo. Su capacidad de reflejar lo que ve y de transmitir. De emocionar incluso y hasta enamorar hasta la médula. Su ojo para saber inmortalizar, el qué y el cómo. Que se puede ser aficionado, y aun así ser de los buenos. Lo mismo pasa con la escritura, y con la música. Nada del otro mundo. .

Como vosotros.

Vosotros. Que de un simple vistazo captáis lo imprescindible y os olvidáis del rodeo. Que en silencio y sin haceros notar, buscáis la esencia y la encontráis mejor que nadie. Que con estilo y sin arrogancia dais un giro para saliros de lo habitual y sacáis brillo donde otros sólo ven polvo.

Vosotros. De manera libre, buscáis captar el mensaje. Transmitir una realidad casi desconocida. Dando un bofetón a quienes cómodamente se ha olvidado de su existencia. Y lo conseguís de verdad.

Uno de esos viajes organizados con tiempo, y sin programa ninguno pero siempre con final feliz made in Sahara. Una de esas experiencias que tan sólo vuelve la cámara y el foco. De las que no hay vuelta atrás ni puntos suspensivos. De las que se presentan sin avisar y no te dan opción a olvidarte de ellas. De las que te hablan, para que vuelvas pronto.

Siempre fuisteis la independencia personalizada.

El otro día hablando con un gran amigo, fotógrafo de profesión que ha viajado en varias ocasiones a los campamentos y del que tengo varias imágenes tanto en este blog, como en las cuentas de instagram, facebook, etc me decía esto:

“Nunca nos gustó hacer lo que “había que hacer”, preferimos ser nosotros mismos. Ni tampoco nos gustó lo que se nos antojaba fácil y seguro. En su lugar, preferimos luchar y complicarnos inútilmente. Valía la pena. O eso pensábamos entonces”.

Por eso desde aquí: Gracias.

Por daros cuenta de que hay: heridas que se abren pero se sienten pasado un tiempo. Que no les das importancia al principio y crees que se cerrarán bien pronto. Pero ahí están 43 años resistiendo.

Porque: el tiempo vuela y no espera a nadie. Que por mucho que corras, no siempre subirás en ese avión que te esperaba en la estación. Haber llegado antes te dirán. Ni tampoco todo lo organizado que lo puedas tener encaja con air algerie, ni con el ritmo de vida de los saharauis.

Gracias por darle valor callando está injusticia, callando cuando menos deberíamos. Porque aunque hay silencios que hablan por sí solos, no siempre son interpretados como toca. O por quién debería. Y ahí estáis vosotros@s detrás de la cámara.

Nos dais un chute de miradas. Una sobredosis de realidad más absoluta.


Y como digo siempre:

Las miradas. Que por mucho que algunas transmitan, no todas se entienden de la manera correcta. Porque las habrá que irán cargadas de intenciones y se percibirán carentes de emociones.

Las sinceras y limpias, de las que son fáciles de creer. Las habrá claras y transparentes, de las que sabes que nada ocultan. Las habrá suaves y dóciles. Las habrá salvajes y atrevidas.

Las habrá que pidan a gritos una respuesta, un gesto o una palabra.

Miradas que piden miradas.

Miradas que hablan.

 

Benda Lehbib Lebsir.

 

Mi pequeño homenaje a algunos de mis fotograf@s favoritos. GRACIAS!!!

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Francois Eyt
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Víctor Jiménez
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Jalil Mohamed
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Beatriz Garrote

 

Seguid trabajando. Seguid luchando. Seguid transmitiendo. Seguid dándonos el gustazo de viajar estando al otro lado del charco. Seguid, vuestro trabajo es imprescindible.

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