Acuérdate, y que no se te olvide.

La respuesta siempre será así
No hay alternativa
Si la hubiera no me gustaría
Mira la ciudad por la ventana
De la cafetería
Y me dice que sonría.

La mujer de verde – Izal-

Acuérdate de cada viaje alrededor del mundo, horas de vuelo, en barco, en coche, andando. La cantidad de maletas que has hecho y deshecho en cuestión de segundos. Acuérdate de cada recóndito lugar descubierto, cada imagen clavada en tu memoria, las nuevas amistades y la sensación de paz que uno encuentra al darse cuenta de que nadie vive las experiencias como tú las estás viviendo ahora mismo.

Acuérdate de cada uno de tus primeros pasos: los que te han hecho llegar donde estas. La primera vez que viniste a España, la colección de tus primeras fotos, aquellos carretes que revelabas con tanta ilusión. Acuérdate, y mucho de los primeros chapuzones en la piscina con aquellos manguitos que al principio te daban miedo y con el paso del tiempo se convirtieron en tus mejores aliados.

Acuérdate de las primeras caídas en bici. De tus familias, los que tienes allí y los que tienes aquí. De la familia que has escogido, tus amigos, aquellos que te eligen a ti antes que a los demás. Acuérdate de los que decidieron marcharse sin mirar atrás, ellos también dejaron su huella.

Acuérdate de aquellos que se fueron de esta vida, los que siguen tus pasos y cuidan de ti sin que tú te des cuenta. Y por supuesto, acuérdate de aquellos que siguen a tu lado, los que están por y para siempre, los que no tienen ningún “pero” detrás de frases como “estoy aquí, cuenta conmigo”. Pero sobre todo acuérdate, de aquello que te hizo ser quien eres hoy.

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Acuérdate de los pasos que vas dando, recuerda que lo importante es el camino y nunca la meta, como nos quieren hacer creer. Acuérdate de cada vez que te dijeron “no podrás” y tú sabías que sí, y lograste todo lo que te propusiste. Porque ya lo decía Paulo Coelho “sólo hay una cosa que hace que un sueño sea imposible de lograr: el miedo al fracaso”.

Acuérdate y mucho de la arena que dejaste atrás, del calor bajo ese sol esplendido, de la luz entrando por la ventana, de cada atardecer y cada madrugada, de cada paseo bajo la luna y las mil estrellas, y que te conste que no todos tienen la misma suerte de ser de donde tú eres. ¡Ah¡  y que no se me olvide recordarte que no se te olvide nunca, que uno es más del donde viene, que del dónde va.

Acuérdate de cada sonrisa robada, cada abrazo conseguido, cada lágrima derramada. Acuérdate (siempre, siempre) de tus padres, tus hermanos, tu familia. De su esfuerzo por ayudarte a cumplir tus sueños, por intentar que seas feliz. Pero sobre todo, acuérdate de que siendo feliz tu que lo sean ellos también.

“Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso”

Benda Lehbib Lebsir

Fotografía: Víctor Jiménez

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