Lo que me enseñó el Vacaciones en Paz.

¿Por qué, por qué, por qué?
Te veo en el espejo aunque no estés
Reconozco tu voz, sé que hay algo aquí entre los dos
Siento, siento, siento
Que te conozco de antes de hace tiempo
Que el destino cumplió su misión.

Yo contigo, tu conmigo. – Álvaro Soler y Morat-

Antes de entrar en el tema, quería agradecer a todas esas familias que año tras año se suman al Vacaciones en Paz, a las veteranas y a las novatas. A estas últimas deciros; que sois valientes y no os arrepentiréis. Esto es una aventura que sin vosotros no tendría sentido. Ya saben, yo soy muy fan de este proyecto, y pienso que es la forma más directa que tenemos desde aquí de sumar nuestro pequeño granito de arena a la causa saharaui.

Siempre que se acercan estas fechas, toca hacer memoria y repaso de todo lo acontecido y, sobre todo, de lo que he aprendido. Porque hay momentos en los que te das cuenta que esto de la vida es un aprendizaje constante, que hay que mantener los ojos bien abiertos para no perdernos ninguna escena de la película porque luego nos preguntan y debemos saber qué contestar. ¿Sabes de lo que te hablo, verdad?

¡Allá voy!

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El vacaciones en Paz, me ha enseñado a conocer, querer, y admirar a una familia, MI FAMILIA. Una cultura, un idioma y por supuesto unas costumbres, un sinfín de cosas que seguro que alguna que otra se me escapará. Me ha enseñado, que para subir a un tercer piso, hay que esperar a que baje el ascensor, que las puertas se cierran cuando entramos en casa. Que la ropa se lava en una lavadora, y que el color blanco es más bonito de lo que imaginaba. También, me ha enseñado a montarme en bici –aunque a decir verdad, esto nunca ha sido lo mío-. que los “frigo píes” se derriten sino se comen a tiempo. Y que lo mires por donde lo mires el mar no tiene fin, y el agua del grifo es inagotable.

El vacaciones en Paz, me enseñó que en los mejores momentos sólo me preocupe de disfrutar. Que me haga todas las fotos que pueda, y de ahí nació mi afán de capturar todos los momentos habidos y por haber. Que los álbumes hay que guardarlos como un tesoro. Aunque para hacer justicia a mis veranos del Vacaciones en paz, tengo que hacer una pequeña mención a la coleccionar de pulseras que me dedicaba a comprar como sino hubiera mañana.

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Dicho esto; hay que seguir disfrutando de los pequeños momentos que la vida nos ofrece, esos de los que está hecha la felicidad, siempre. Nunca me cansaré de decirlo, pero es que es la pura verdad. Hacedme caso. Que los pequeños detalles, son los que marcan la diferencia, y uno de esos detalles es acoger en verano. Que siempre estaré agradecida a mi familia de acogida por todo lo que me ha dado, enseñado, aportado, compartido, demostrado… Que la sonrisa es una buena terapia para todo y siempre hay motivos por los que esbozar una.

Hace poco leí esto: “memories are souvenirs too”. Pues eso. Prefiero coleccionar recuerdos. Recuerdos eternos. Y estos últimos 18 años afortunadamente me han dado unos cuantos. El Vacaciones en Paz, me enseñó tanto, que olvidé aprender a despedirme. El amor mueve montañas, no lo olviden.

Benda Lehbib Lebsir.

Fotografías: Jalil Mohmed

 

 

 

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